Todos somos La Catrina: Ivonne García, arte y activismo inmigrante

Es importante seguir llamando la atención sobre la inmigración y el papel que ha desempeñado en la historia de Estados Unidos, ahora, más que nunca, unidos.

Ivonne García Pinto es una cara familiar y amable en las calles de South Philly. Ella llegó desde Puebla, México, entrada la década de los 2000, y desde entonces ha trabajado en toda clase de quehaceres, sufriendo el peso que conlleva el ser una inmigrante latina indocumentada. Sin embargo, lo que ha tenido que ver y soportar no le ha quebrantado su espíritu guerrero… todo lo contrario.

Sin darse cuenta empezó a levantar su voz desde diversos frentes, donde organizaciones como MILPA y Puentes de Salud la apoyaron y encontró así una razón para seguir luchando por la comunidad, esta vez también por el futuro de su hija, Sophie, y de los niños en general. Actualmente lucha para que se aprueben leyes que les permita a los indocumentados obtener documentos, licencias de conducir, y mejorar el ambiente de las escuelas, entre otras luchas que pretenden mejorar el panorama de vida digna para los inmigrantes.

Pero no olvidemos su vena artística, pues durante la celebración anual del Día de los Muertos, Ivonne sale galante a festejar esta tradición mexicana, disfrazada y maquillada como La Catrina. La Catrina es una mujer calavera, la muerte, que simboliza todo aquello que finalmente somos bajo nuestras apariencias, que todos somos iguales. Estas manifestaciones artísticas poco se reflejan en las escuelas públicas, pues las artes en general se han visto desvaloradas y desfinanciadas en pro del fortalecimiento de la “seguridad” en las mismas, y vale la pena cambiar esta desoladora realidad para los más pequeños.

Redes de organizaciones relacionadas con Ivonne:

Parece difícil de creer, pero Estados Unidos sigue teniendo la política de inmigración más abierta del mundo. Recién cuando los europeos invaden estas tierras, ya en los 1800 el país alentaba una inmigración relativamente abierta para llenar sus tierras vacías. Después de la Guerra Civil, luego de que ciertos estados aprobaron leyes de inmigración, la Corte Suprema en 1876 declaró que la regulación de la inmigración era una responsabilidad federal.

Imagínense, desde esos tiempos esta gente ya venía pensando en eso. Me pregunto qué tanto han pensado nuestros países de Latinoamérica en el tema y desde hace cuánto.

Durante todos estos años ha habido momentos determinantes; uno, el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001 que afectó drásticamente la perspectiva del público sobre la inmigración; y con Obama, a pesar de su promesa de aprobar un importante proyecto de Ley de Inmigración durante su primer año en el cargo, no fue sino hasta mucho después, en agosto de 2012, que hiciera su primer acto importante al respecto.

El expresidente anunció una orden ejecutiva titulada Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA – Deferred Action for Childhood Arrivals), que resultó en subsidios anuales de protección contra la deportación, además de permisos de trabajo y documentos de identidad, para aproximadamente 700,000 extranjeros ilegales que llegaron al país cuando eran niños.

Esa ley se llamó el Dream Act y por eso se les llama a estos jóvenes, los Dreamers.

  • Haber llegado a este país siendo muy joven.
  • Haberse graduado de una institución de educación superior.
  • No estar enredado en ningún acto ilegal (crímenes, o persecución a otra persona y demás).
  • Tener menos de 31 años antes junio 15 de 2012, haber venido al país siendo menor de 16 años, y haber residido en el país desde el 15 de junio de 2007.
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